Ya no tiene validez hoy aquel “viejo” paradigma del proceso comunicativo que aprendimos en las facultades de periodismo a finales del siglo pasado, según el cual el emisor (empresa periodística) dirige su mensaje al receptor (audiencia) de forma unidireccional. Los lectores de periódicos y revistas, los oyentes de radio y los televidentes, ya no son meros receptores pasivos de los mensajes que el periodista le entrega.

periodismo 2.0“La gente antiguamente conocida como audiencia”, tal y como lo denomina Jay Rosen, profesor de periodismo de la Universidad de Nueva York, decide qué lee y cómo y cuándo lo lee, qué escucha o qué ve y cómo y cuándo lo escucha o lo ve. Esta comunidad de oyentes-lectores quiere además participar activamente, quieren hacerse oír, formular preguntas o comentarios sobre las historias, sobre lo que está pasando, en tiempo real. El trabajo del periodista se focaliza hacia una comunidad receptiva que a su vez también genera mensajes, también los comparte y también los comenta.

Hoy día puede resultar más interesante detenerse a leer los comentarios que siguen a la publicación de las noticias, de los artículos de opinión, de los reportajes… que quedarse únicamente con la versión del argumento periodístico. Los mensajes de voz dejados por los oyentes en las emisoras de radio son, en ocasiones, verdaderas micro-columnas de opinión que llenan el espacio de enorme interés informativo.

El trabajo periodístico, es una realidad colaborativa entre la comunidad implicada en un tema, integrada por un profesional de la información que recopila y canaliza los datos de lo que está pasando, los vuelca hacia ese grupo receptor que a su vez, en su deseo de participar, termina de conformar la historia, con sus cuestiones y sus opiniones. Esta actividad condiciona a su vez el trabajo del periodista, quien juega un papel proactivo retroalimentando su historias con la participación social.

Las Redes Sociales, desde el correo electrónico hasta el Whatssap, incluyendo las más visualmente universales como Facebook, o Twitter, condicionan el proceso hasta el punto de que la cabecera como tal, la lectura secuencial o el consumo de secciones completas es ya una cuestión del pasado.

Para los medios de comunicación se ha abierto un panorama totalmente nuevo, un escenario muy distinto, que poco tiene que ver con el periodismo de principios de siglo. La implantación de las redes sociales no sólo afecta a la forma en la que el periodista debe hacer su trabajo sino también al contenido mismo de las noticias. El común de los usuarios consumidores de noticias lo hará seguramente, ya lo está haciendo en muchos casos en buena medida, a través de las apps de sus redes sociales preferidas, en las que va saltando de medio en medio eligiendo la noticia de su interés en el momento, programa alertas personalizadas según sus inquietudes y preferencias, crea repositorios de noticias para un consumo posterior, deja su aporte en ocasiones implicándose en la elaboración de contenidos, comparte una historia con sus amigos y/o seguidores, etc.